Todas las novias brillan de una forma especial el día de su boda. Cuidan su peso, su piel, su pelo y hasta el último detalle de su look para verse perfectas para la persona de su vida y eso debe verse reflejado también en el reportaje fotográfico.
Algunos de los momentos que no pueden faltar son:
- Mientras te maquillan, te peinan o incluso mientras te visten, tus expresiones, tu mirada, serán muy especiales. Tendrás mil emociones a flor de piel: felicidad, nervios por que todo salga bien, por lucir perfecta... como cualquier novia.
- Una vez lista, seguramente los primeros en verte sean tus padres y seguramente tu padre no haya querido verte antes. Padre o padrino, esa persona que te acompañará al altar será la primera reacción que verás antes de la de tu futuro marido. Es un encuentro muy especial.
- Un minuto antes de avanzar camino del altar, al bajar del coche y cogerte del brazo de tu padre o padrino, tendrás que tomar aire, tranquilizarte y prepararte para lo que está a punto de suceder. Es el momento que separa tu vida de soltera de la de casada.
- Durante la ceremonia, el momento de dar el sí quiero, el intercambio de arras, la ceremonia de la luz, de la arena o cualquier otro acto que simbolice vuestra unión será especial y se verá reflejado en tus gestos, así que no reprimas tus emociones.
- Tras la ceremonia, desata la alegría que sientes y no te cortes en posar como te apetezca. Da vueltas sobre ti misma, túmbate en el césped, da saltos, sé divertida, espontánea. ¡Por fin empiezan una nueva vida juntos!

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